Anentome Helena

Anentome Helena

 

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Nombre científico: Anentome Helena

Nombre común: Caracol Helena, Caracol asesino, Caracol come-caracoles.

Procedencia: Son originales del sudeste asiático, Vietnam, Indonesia, China y Tailanda.

Biotopo: Se suelen encontrar en arroyos o pantanos de limo o arenosos (donde les resulta fácil enterrarse) con corrientes lentas y en aguas neutras de dureza media.

Taxonomía:

Reino: Animalia.
Filo: Molusca
Clase: Gastorópoda.
Orden: Sorbeoconcha.
Familia: Buccinidade.
Género: Planorbarius.
Especie: Anatome Helena.

Tamaño máximo: 2- 2.5 cm, indistintamente de si son hembras o macho.

Temperatura: Soportan una amplia gama de temperatura, aguantan entre los 18 y 27 grados perfectamente, siendo su temperatura recomendable entre 22 y 25 grados.
Dureza: GH entre 8 y 18. En aguas con una dureza inferior y poco calcio, la concha puede tender a agujerearse.

Ph: Aguantan rangos de entre 6 y 8. El ph óptimo podría decirse que estaría en 7. Como todos los invertebrados, es muy sensible al cobre.

Iluminación: No es necesaria una iluminación específica para mantener este caracol, adaptándose bastante bien a las condiciones que necesitemos para nuestros acuarios.

Tamaño mínimo recomendado de acuario: El tamaño mínimo que se aconseja para mantener al Helena es de 20 litros, aunque se pueden mantener en acuarios de dimensiones menores sin problema. En cuanto a la calidad del agua, como todos los animales, cuanto mayor sea mejor. Es recomendable que exista filtración, aunque no necesaria. En el caso de que no haya filtración, se aconseja una rutina estricta de cambios de agua.

 

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Comportamiento inter-específico:
Su comportamiento con las distintas especies que habitan nuestros acuarios es pacífico, llevándose bien con cualquier pez a excepción de los peces en cuya alimentación se incluyan los caracoles (como el botia payaso, por ejemplo). Tampoco hay ningún problema en mantenerlos con gambas, aunque en algunos casos se han documentado ataques, suelen ser ejemplares que se encontraban enfermos o débiles por alguna causa. Cuando hablamos de otros caracoles, la cosa cambia. El Anatome Helena cazará cualquier caracol que se ponga a su alcance, si bien suele respetar a los que son de mayor tamaño que él.

Comportamiento intra-específico: Muy pacífico. Prácticamente no se han documentado casos de canibalismo, siendo los pocos documentados en condiciones extremas de hambruna o bien por encontrarse enfermo o moribundo el otro caracol. Estos caracoles pueden salir de los acuarios mientras que “investigan” los alrededores, una perfecta muestra dejamos aquí, con esta fotografía del compañero Rofran, de uno de sus caracoles paseando por el borde de la urna.

CARACTERÍSTICAS

Forma: Son caracoles de concha gruesa y estriada en forma de espiral con franjas amarillas y marrones o negras en alternancia. Los colores de la concha se oscurecen según los ejemplares van llegando a la madurez. Posee ojos y dos pequeños cuernos. Otra peculiaridad de estos caracoles es que cuentan con una tropa llamada probóscide que les sirve para localizar sus presas, ya sea palpando con el o través del reconocimiento de la posición de la presa a través de las ondas que emite este en su movimiento, las cuales chocan en su probóscide y le da la posición, estilo radar. Si os fijáis es como un tubo hueco que se asemejaría a nuestro oído.

Coloración: franjas de color amarillo (Beige) y marrones-negras. Sus colores son más oscuros al avanzar en edad.

Esperanza de vida: En condiciones óptimas entre 3 y 5 años.

Dimorfismo sexual: No se aprecia.

ALIMENTACIÓN

Se alimenta prácticamente de cualquier cosa (carroña, restos de comida comercial…) pero su pasión culinaria son el resto de caracoles. Siempre que haya caracoles a su alcance serán su principal fuente de alimento. Planorbis, Melanoides y Physas entran dentro de su dieta habitual.

A. helena utiliza su radar acústico de una forma muy efectivo. Lo primero que hizo mi pequeño A. helena cuando terminó de comerse a su víctima, fue dirigirse a toda velocidad al lugar donde yo había puesto comida para las gambas y que ya estaba lleno de caracoles. Allí estuvo con ellos un buen rato pero no se comió a ninguno más, (estaba saciado). Si bien, por experiencia propia, he podido ver que la relación entre los helenas y sus presas varía en función del tamaño. Cuanto mayor sea el caracol, mayores serán sus presas, desechando (en el caso de que le sea posible) a caracoles muchos más pequeños que él. Es debido a ello, que si se desean utilizar como “controladores” de plagas, hay que tener en cuenta este dato.

El tubo que introducen en su víctima, es casi tan grueso como la probóscide y que en un caracol mucho más pequeño que ellos tendrían más dificultad para la penetración.

La paralización la hace con el pie (todo lo que puede verse pegado al cristal cuando camina por él, pero al inmovilizar a su víctima, la abraza con esa parte carnosa, tira un pelín para afuera de él y zás, le mete ese tubo asesino por un costado. Esto me lleva a la conclusión de que para exterminar a una población de planorbis sería necesario tener una población de A. helena con suficientes ejemplares jóvenes y por lo que tengo entendido no son demasiado prolíficos.

Una vez haya terminado con la presa, tardará entre 1 y 2 días en volver a buscar comida, dependiendo del tamaño de la presa, tiempo que pasará enterrado o escondido en algún hueco. En el caso de que no existan otros caracoles en el acuario, se puede alimentar perfectamente de restos de comida que se depositan en el sustrato. Dejamos una prueba inequívoca de esta afirmación mostrando un video que ha compartido el compañero Shin, de sus dos helenas comiendo “palito de cangrejo” ya que son los dos primeros habitantes de su acuario

 

REPRODUCCIÓN

Al contrario de planorbis, physas, etc. este caracol no es hermafrodita, es decir, necesita de un macho y una hembra para su reproducción. Si el objetivo es reproducirlos, se aconseja juntar un grupo de varios ejemplares para asegurarse de que hay machos y hembras, ya que es prácticamente imposible diferenciarlos.

La fecundación se produce con un “abrazo” entre los caracoles que puede llegar a durar horas. Una vez que la hembra es fecundada procederá a poner diminutos huevos cuadrados de más o menos 1 mm y, a diferencia de otros caracoles que los ponen en racimos, este los pone de uno en uno.

Al cabo de un tiempo los pequeños helena nacerán. Pasarán su primer mes de vida enterrados en el sustrato alimentándose de restos de comida. Una vez pasado el mes, y con un tamaño que ronda el medio centímetro, será posible verlos en busca de pequeños caracoles que llevarse a la boca.

 

OBSERVACIONES

Además de ser un “instrumento” perfecto para mantener a raya a las poblaciones del resto de caracoles, son unos preciosos caracoles que nos ayudan a remover el sustrato gracias a su costumbre de enterrarse.

 

Este ficha ha sido creada por Solracnitram, y complementada en parte por Milkhouse y Antonio Castro.

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